El resto de la tarde lo pasé bien nerviosa, mis manos temblaban, mi cuerpo no dejaba de temblar, se me llenaban de agua los ojos, me faltaba el aire, sabía que la noticia que recibiríamos, no necesariamente iba a ser muy agradable, y eso que soy muy optimista y siempre trato de ver el lado positivo de las situaciones, pero porqué no enviaron los resultados con todo y recomendaciones por e-mail?.
En la noche tuve mil sensaciones, casi no dormí, mil ideas locas cruzaban mi mente, pero quería ser lo mas positiva posible, tuve que tomar una pastilla para ayudarme a conciliar el sueño.
A la mañana siguiente, era el martes antes del día de Acción de gracias, no el mejor momento para recibir este tipo de noticias, llegamos a la hora acordada al 4to piso, nos anunciamos en la oficina, me pidieron que mi acompañante se mantuviera conmigo, esto incrementaba mas mi ansiedad, y que esperáramos nuestro turno.
Al llamarme, nos pasaron a una pequeña salita, todo gris, un sillón secciónal que ocupaba todo el espacio, una silla, y una lamparita con una tenue luz rosita, no indicaba nada bueno, Se supone que quien me daría los resultados era la misma doctora que me hizo la biopsia, pero ella no había podido llegar por complicaciones, su compañera me recibió.
Mi corazón latía acelerado, mis oídos se tornaron sordos, casi no podía escuchar, ni respirar, realmente la doctora no había comenzado a hablar y ya yo quería vomitar.
Sus primeras palabras fueron “usted se va a sanar”, no lo dude, usted se va a sanar, y ahí procedió a explicarnos los hallazgos en la biopsia y posibles tratamientos. Me dijo, el nombre es intimidante “carcinoma ductual infiltrante, ligeramente moderado” pero no se preocupe, tiene solución. A partir de ahí todo paso en cámara lenta, así lo sentí, estaba como en un letargo. Suerte que estaba con mi esposo, el pudo mantenerse mas ecuánime que yo.
Todo daba vueltas a mi alrededor, no podía pensar, sentí que un baño de lágrimas inundaba mi cara, una mezcla de frio y calor en todo el cuerpo, en ese momento no creo que pienses mucho, mi primer pensamiento era una mastectomía radical doble y resolvía el problema, que lejos estaba de mi realidad.
La Doctora nos dejo solos para asimilar toda la información, uno de los primeros pasos a seguir era buscar un cirujano y posiblemente un oncólogo, oncólogo?? Sí, oncólogo, quizás no lo necesites pero aquí tienes una lista de contactos que pudieras necesitar. Al entrar nuevamente a la sala me dijo que me había hecho cita para el martes siguiente con un cirujano en un Hospital en Caguas.
Antes de la cita con el cirujano debía hacerme un MRI