Cerrando ciclos

Hoy luego de  2 cirugías,  4 quimioterapias, 6 inyecciones para subir defensa,  35 radioterapias, 18 tratamientos preventivos, muchos viajes al hospital, muchos tubitos llenos de sangre para muestras de laboratorios, MRI, radiografías, sonogramas, mamografías, biopsias, lágrimas, sustos, lágrimas, miedos, mas viajes al hospital, hoy 22 de Abril del 2022, por fin termino, y puedo decir estoy libre de cáncer!!

Mas que agradecida por terminar esta etapa, el cáncer en mi vida ha sido de mucha enseñanza, muchas experiencias muy  enriquecedoras, otras no tanto, he conocido mucha gente amable, muchas personas de bendición.

Hoy ha sido un día mucho mas que especial, esta mañana salí a la calle con un letrero en mi carro que decía: es mi último tratamiento, toca la bocina y celebra conmigo, cáncer free!!.  Tempranito en  la mañana recogí a mi amiga Vannesa en su casa,  me acompañaría el día de hoy,  me esperó tocando un silbato y bailando.  Saliendo de su casa lo primero que vimos, en medio de un cielo nublado, fue un hermoso arcoíris. Ya sabía que el día sería bueno.

El viaje por la carretera fue muy emocionante muchos,  muchos conductores fueron los que se unieron a nuestra celebración con sus bocinas.  Fue un viaje lleno de muchas emociones, no llovió, así que mi letrero se conservó durante el camino.  Al llegar a Caguas una agente del Distrito Policial de Caguas, que nos vió y  quedo impresionada, consiguió el numero de teléfono de mi esposo y lo llamo para decirle lo emocionada que estaba ella, que pudo darse cuenta de la gran muestra de muestra de apoyo en la calle y eso le llego a ella tanto como a nosotros.

Llegamos al Hospital,  increíblemente conseguimos espacio en el primer nivel del edificio de estacionamiento, eso no es algo muy común realmente, todo siguió perfectamente bien.  Al terminar mi tratamiento nos reuniríamos con nuestra amiga Miri para celebrar. 

El lugar del almuerzo era un reto ya que estaba lloviendo y para comidas prefiero los lugares abiertos, todavía debo cuidarme porque el tratamiento baja mis defensas y no me puedo exponer aún.

Terminamos almorzando en el Sushi Kytto de Gurabo, el restaurant  es pequeño pero bien acogedor, me pude estacionar prácticamente en la puerta del restaurant.  Ya dentro nuestra amiga Miri nos esperaba con un gran ramo de globos rosados,   y dorados nos fundimos en un gran abrazo, con lagrimas incluidas. Estas mujeres han sido de gran apoyo en esta lucha, nunca me han dejado sola, han llorado y sufrido conmigo,  ahora también reímos y celebramos, 20 años juntas y seguimos.

El almuerzo transcurrió entre risas, y chistes, hasta que la chica que nos estaba atendiendo se acerca y nos preguntó que celebrábamos?, le conté el motivo de nuestra celebración,   nuestra mesa era la única ocupada, personas entraban y salían, ella sonrió y nos dijo que un cliente había visto mi guagua, y los globos y decidió pagar nuestra cuenta, oh wao, que emoción, nos quedamos sin palabras, era algo que no esperábamos, gracias cliente que nos invito el almuerzo, muchas gracias!!! Cuando ya estábamos listas para salir, nos llega otra sorpresa, y es que los chicos de la cocina, al ver nuestra emoción y alegría decidieron agradarnos con un postre. un super delicioso mantecado frito.

Cuando me voltee a agradecerlos ellos estaban super emocionados por mí, por haber terminado mi tratamiento y con lagrimas en sus ojos me felicitaron y llenaron de bendiciones.

Como un dato adicional para terminar el día de la mejor manera mi querida vecina del alma nos invito la cena, una delicia al paladar.

Dios, bendice estos corazones generosos que llenan mi alma de alegría.

No hay palabras para describir mis sentimientos, una mezcla de alegría y satisfacción, lagrimas en mis ojos, mi corazón palpita, para algunos quizás no sea nada, para mí una nueva oportunidad de vida, un renacer, gracias Dios, gracias, gracias, gracias.

Y entonces todo cambió

Ese día amanecí con mucha seguridad en mi, confiada, a pesar de que no sabia con certeza el tipo de noticias que recibiría. Han pasado muchos días de incertidumbre y miedo, angustias inexplicables.

Hace ya 17 meses de este cambio en mi vida, un real cambio radical, donde mucho ha tenido que ver la fe y confianza en Dios, en los médicos, en la familia, los amigos y todo lo que me rodea.

Han sido 17 meses de lucha constante, de que cada vez que escuchas la palabra cáncer se te aprieta el corazón, y se te llenan de agua los ojos, 17 meses de seguir con el plan de Dios sin saber el destino final.

Son muchas las personas que he conocido en este caminar y personas que cada día se me acercan y me dicen eres una guerrera, eres una luchadora, eres muy valiente, en la realidad no hay otro camino que no sea seguir hacia delante, son esas mismas personas que te alientan con un estoy rezando por ti, te tengo en mis oraciones, ese es el mejor regalo que le puedes dar a un paciente de cáncer, tu oraciones.

Las oraciones y más si están llenas de Fé,  sanan, son sanadoras, alivian el alma, te descargas, es como un bálsamo, cuanto hemos aprendido, cuanta humildad hemos ganado, que agradecida estoy.

Cuando llegué al hospital primero debía realizarme otra mamografía, sólo para confirmar y luego iría con el doctor.  Todavía sentía dolor de la ultima biopsia, mi pecho está amoratado por el procedimiento, desde que me levanté en la mañana solo me decía: “Dios mío con tu gracia me basta y solo recibiré buenas noticias”.

Definitivamente no me gustan las salas de espera médica, y más cuando estás a la expectativa de resultados.

Me pasaron a la oficina del doctor, y a seguir esperando, pasados unos 10 o 15 minutos entra el doctor presuroso, tiene muchos pacientes hoy, se sienta abre la computadora y me dice, todo salió bien, no hay rastros de nada maligno, estás completamente limpia, libre de cáncer.

Sé que para el doctor quizás fue un procedimiento mas, para mi fue volver a vivir, recibir una nueva oportunidad, recibir un regalo por el cual desde hace 17 meses estaba esperando, una respuesta a las millones de oraciones que había hecho cada día.

Solo quería salir saltando de allí, gritarlo a los cuatro vientos, mis ojos lloraban nuevamente pero ahora no sentía miedo, sino una alegría inmensa, una felicidad indescriptible, solo sentía una gran gratitud a Dios por la vida.

Todavía mi proceso no termina, me quedan dos tratamientos mas del medicamento preventivo y chequeos cada seis meses para monitorear que todo siga bien, pero ya eso será otra historia.

Hoy quiero ser agradecida con todos los que han estado conmigo en estos 17 meses, no los voy a mencionar porque la mente es traicionera y no quiero que nadie se quede, por a todos los que han estado conmigo, han orado por mi, me han tenido presente, a todos gracias, gracias, gracias con humildad y desde el fondo de mi corazón y sobre todo gracias a Dios por una nueva oportunidad de vida.

Piedras en el camino

Ya hace mas de un año que estoy en mi proceso de sanidad, hace casi un año que termine las temidas quimios y me he tenido que someter a muchos estudios, y exámenes para descartar cualquier recurrencia.

En una de estas tantas pruebas, específicamente en la mamografía, un nódulo que toda la vida había sido calificado como inofensivo ahora es un hallazgo sospechoso que requería biopsia, para mi fue un golpe bajo, lloré todo el día y dije no me va a tumbar, haré la biopsia y confirmaremos que era un hallazgo benigno, rápidamente hice cita con el cirujano me programó el procedimiento para la semana siguiente  y esperé.

Luego de un diagnóstico como el cáncer, cualquier masa, nódulo, quiste, bolita, y hasta una picada de mosquito es un “hallazgo sospechoso” y claro requiere una biopsia.

A pesar de lo que te dicen tranquila no te dolerá, te ponemos anestesia, es un procedimiento sencillo, rápido y ambulatorio, no es necesario que vengas acompañada, puedes comer y todo lo demás, en estas explicaciones no incluyen el factor emocional, ese miedo a que te digan que tienes una metástasis o que te ha salido por otro lado o que te tengan que operar de nuevo o que haya que darte mas quimios, o sencillamente el trauma de recordar las biopsias pasadas.

Creanme, los que me conocen saben que soy la positividad hecha persona, siempre busco verle lo positivo a las situaciones que me presenta la vida, soy la que ve el vaso medio lleno, aunque le quede media onza de agua, siempre le busco lo rosado en el día gris, todo este proceso ha sido un aprendizaje para mi y para todos los que lo han estado viviendo conmigo.

El día de la biopsia llegué bien temprano, me dijeron que debía llegar antes de las 7:30 am, completé todo el papeleo y esperé, aunque llegué bien tranquila, en el tiempo de espera, estuve casi 3 horas,  comencé a desarrollar ansiedad, solo quería llorar y salir corriendo de allí, estaba temblando del miedo.

Al momento de comenzar a prepararme para la biopsia comencé a temblar de pánico, no podía contener las lágrimas, un millón de pensamientos llegaron a mi cabeza y no podía calmarme, el cirujano muy pacientemente trató de calmarme incluso usó un poco mas de anestesia y entonces todo rápidamente terminó.

La espera desespera, esperar una semana para tener los resultados es una agonía, no quería volver a pasar por todo lo que ya llevo un año pasando, le pregunté al doctor cuales eran mis probabilidades y su respuesta fué, es mas fácil para una paciente con antecedente de cáncer volverlo a padecer, que una persona que nunca lo ha tenido.

Asi que a esperar…

365 días después

Ya estamos en febrero, estaba recordando que en este mes hace un año comencé mi tratamiento contra el cáncer de mama, el día 3 de febrero me pusieron el catéter intravenoso por donde me suministran los medicamentos y el día 10 comenzamos las aplicaciones, semanales de medicamentos y quimioterapia.

Este mes es especialmente sentimental porque tengo que hacerme todos los estudios nuevamente, volver a hacer mamografias, sonografías, radiografías, estudios de sangre, y estudios del corazón, el medicamento que estoy usando es super eficaz para el cáncer de seno, pero su principal efecto secundario es que afecta el corazón, y debo monitorearlo cada tres meses.

Hacer esas citas y visitar esos lugares donde comenzó todo es enfrentarme de nuevo a esta realidad que creía superada, es darme cuenta que no estoy del todo fuera de esta aventura y nunca lo estaré, porque siempre existe el miedo de que regrese.

Ya solo faltan 4 tratamientos mas para terminar el proceso completo, luego vendrá la fase de desintoxicación y limpieza de todos los medicamentos y químicos recibidos, esperar que mi cuerpo vuelva  a su peso anterior y mi cabello termine de crecer.

Muchas lecciones aprendidas, muchas personas conocidas en este caminar, no me había dado cuenta que tan común es el cáncer de seno, detectado a tiempo tiene solución, no todos los casos son iguales, no todos los cuerpos reaccionan igual a los medicamentos, pero si hay solución, por eso es tan importante la auto exploración y los exámenes periódicos.

Yo sigo confiada en que mis resultados serán tan favorables como hasta ahora lo han sido, mi cuerpo sigue sanando y recuperando la salud poco a poco, ya pronto celebraremos!!

Radioterapias

Al terminar la ronda de quimioterapias la Oncóloga me refirió para evaluación con un Radio Oncólogo.  A principios de Mayo fue mi primera cita, fue eso básicamente una cita de evaluación, luego de revisar mi expediente nos explicó en que consistía el tratamiento, según su experiencia y viendo mis resultados no las aplicaría, pero por mi diagnostico agresivo, el protocolo decía que era mandatorio, ni modo, serian 35 sesiones de radioterapia, que serían administradas diariamente en un horario que luego establecerían.

Una enfermera me dio cita para una charla obligatoria y para un CT (tomografía computarizada) a modo de crear un patrón para mi tratamiento.

En esta charla,  nos hablo primero la trabajadora social y su participación se concretó en dar a conocer el trabajo que el Hospital está realizando con su Centro para el Cáncer.  Las acreditaciones que tienen, las facilidades y los beneficios que podríamos calificar en caso de necesitar ciertos servicios.

Luego nos hablo la representante médico, que nos habló de lo consistían las terapias, y los cuidados que deberíamos tener tan pronto comenzaran las mismas.

También nos habló una especialista en nutrición sobre el cuidado con la alimentación cuando enfrentamos un diagnostico como el nuestro.

Luego de esto vendría la cita del marcado. Esto era como una simulación del tratamiento que estaría recibiendo, me acostaron en la maquina similar a la que recibiría el tratamiento y me midieron, y midieron, y midieron, hicieron varias marcas temporales, luego ellos me avisarían para las marcas definitivas

Justo un mes después (se supone que serían solo dos semanas) me llamaron para el marcado final sería el viernes para comenzar tratamiento el lunes.

Durante esta cita volvieron a medir, pero esta vez hicieron dos puntitos tipo tatuaje que serian los puntos de referencia para aplicación de las terapias.

La terapias serian aplicadas todos los días de lunes a viernes a las 10 de la mañana, debía presentarme desayunada, no podía usar nada con alcohol, perfumes, cremas ni desodorantes. Ademas debía usar ropa cómoda sobre todo fresca, que pueda quitar y poner sin complicaciones, luego de las terapias debía tratar la piel con mucho cuidado.  

El efecto para el cáncer  es quemar las células y evitar que crezcan o se propaguen, el efecto en la piel equivalía a una insolación de día completo, por sesión.

Así que al llegar a casa preparaba una mezcla de aloe vera (sábila fresca) y vitamina E, me las aplicaba con un algodón en toda el área impactada, dejaba que se secara y luego usaba una crema especial para quemaduras y gracias a Dios nunca tuve problemas, mi piel quedo intacta.

Cada terapia era una aventura nueva, como tenia que ir diariamente pude conocer muchas personas con condiciones similares, todos teníamos el elemento común del cáncer, pero casi todos diferentes.  Siempre celebrábamos cuando alguien terminaba las terapias y nos entristecíamos cuando ya alguien no las podía continuar.

Cada vez que alguien terminaba un tratamiento tenía la oportunidad de tocar una campana ubicada en el medio de la sala de espera, cuando me tocó,  todos los técnicos me esperaron afuera, eran cinco chicas y un chico,  estaba muy emocionada y sobre todo agradecida por lo amables que habían sido conmigo, no tengo que mentirles, toque la campana como si quisiera romperla , lloré de la emoción, nos tomamos muchas fotos, parecía una fiesta realmente, no creo que nadie había celebrado tanto mientras yo estuve allí. Otro proceso terminado.

Mis grupos de apoyo

Un grupo de apoyo no es solamente los que se reúnen cada cierto tiempo para discutir asuntos en común y apoyarse mutuamente.

Un grupo de apoyo es mucho más que eso, mi primer grupo de apoyo siempre  será mi familia inmediata, mi esposo, apoyo inquebrantable e incondicional, a mi lado siempre, viéndome bonita aun en mis peores momentos, buscando mi comodidad y bienestar, tratando siempre de complacerme, aun cuando ni yo misma me encuentro, que vela mi sueño y está pendiente hasta del más mínimo detalle, que con solo mirarme ya sabe dónde me duele y busca la mejor manera de que esté cómoda y feliz. Mis hijos, quienes día a día están conmigo, sacrificando tiempo de estudios y trabajo. Mi hija tomó el semestre virtual para poder acompañarme.

Está mi familia extendida, principalmente mi mamá y mi hermana, que si me llaman y no contesto el teléfono pronto, mueven cielo y tierra hasta saber de mi, mis suegros, hermanos y cuñados, tíos, primos, que aunque están lejos de mí, siempre están pendientes, llamándome, y enviando mensajes de texto.

Y están el grupo más grande y diverso: mis amigos.  Sé que recibir esta noticia no es fácil de digerir, y es mas cómodo alejarse, tristemente me pasó con muchos, pero los verdaderos se quedan y dan la lucha contigo, esos que incondicionalmente siempre dedicaban 3 minutos de su día para saber como había amanecido, si había comido, esos que a pesar de no poder visitarme, me daban la vuelta y hacían todo lo posible para que me sintiera querida y apoyada.

Si te enfrentas a una situación similar con alguien cercano, no te asustes,  al contrario, aunque a veces no encontramos palabras adecuadas para consolar, lo mejor es dejar saber que estas ahí, para hablar, acompañar, o de alguna manera estar presente.

Con la tecnología tan avanzada que tenemos ahora, a veces un solo mensaje de texto es más que suficiente y hace la gran diferencia. He podido comunicarme con amigos y familiares que viven lejos y estaban distantes y a travez de pequeños mensajes hemos restablecido lazos. Ahora están más cerca.

Una de las cosas que mas he escuchado es “cualquier cosa que necesites estoy a tu orden, cuenta conmigo” y me he puesto a pensar, que es “cualquier cosa”? Si, lo sé yo también lo había dicho muchas veces, pero ahora para mí tiene otro sentido, es mejor decir: voy a la farmacia, necesitas algo? O voy al mercado te traigo algo? Es más fácil ayudar de esta manera. Aunque lo importante es estar presente, y es muy bueno saber que puedo contar con tantas personas para «cualquier cosa».

Están los grupos de oración, estos son muy importantes, las oraciones sanan, no solo a nivel espiritual sino físicamente.  Me gusta pensar en mi proceso como un milagro divino, primero porque pude darme cuenta a tiempo  y pude reaccionar de una forma pronta y precisa y luego porque me di cuenta cuánta gente ha estado pendiente de mí, aún sin conocerme.  Un día llamaron del colegio donde estudió mi hija, para pedirnos permiso para incluir mi nombre en las intensiones diarias, eso significó mucho para mí.

Cada vez que hablo con alguien que me dice estoy orando por ti o en mi grupo de oración te tenemos presente,  eso me llena de una alegría tan grande que no les puedo explicar.

Estoy muy, muy agradecida por todas las personas que de una manera u otra han estado a mi lado en este momento intenso en mi vida, a todos los que por mensajes, y llamadas, han estado presentes, esto es solo un proceso pasajero, pero que ha dejado grandes huellas en todos los que lo han estado viviendo conmigo. Dios los bendiga a todos.

Mis días con quimio

Hay un refrán que dice : “a veces el remedio es peor que la enfermedad”, en mi caso no pudo ser mas literal.  Los primeros días fueron realmente horribles, afortunadamente no sufrí todos los efectos secundarios esperados, por la combinación de medicamentos preventivos, el día antes, durante y después de recibir la mezcla de quimioterapias, debía tomar unos esteroides para poder sobrellevar lo que venía.

Los primeros 10 días después de cada sesión, siempre fueron los más difíciles.  Lo que sentía era como si tuviera una cuota de energía para el día de aproximadamente dos horas, principalmente por las mañanas.  Luego de esa cuota ya mi cuerpo no podía más, no me podía parar, ni sentar, ni acostar, no estaba cómoda de ninguna manera. 

Pasé semanas sin siquiera salir al patio a ver mi jardín de flores.

A veces sentía mucho frio y al abrigarme entonces me daba mucho mucho calor, sentía la cara hinchada, y se me ponía super roja y caliente, como si me acabara de broncear al sol.

El apetito era otro tema, no me apetecía comer  casi nada, y a esto le sumamos las terribles llagas en la lengua y los labios. Gracias a Dios, tengo un ángel en mi vida que me traía unas sopas que me caían de maravilla.

Comía por antojos.  A veces me daba con comer fideos hervidos con un poquito de sal, es lo que mas toleraba, nada condimentado, nada muy frio, ni muy caliente, a veces podía tomar un poco de té, las ensaladas eran un no no, los vegetales ni verlos, y mucho menos comer carne de ningún tipo, a veces quizás un poco de pollo.

Fueron días muy difíciles, aunque a veces sentía mucha nauseas, nunca tuve que vomitar.  Nunca me dio diarreas, al contrario tenía que comer ciruelas para poder ir al baño, porque ni siquiera el medicamento para el estreñimiento funcionaba.

Mis defensas bajaron al límite.  Durante la primera visita a la oncóloga, luego de iniciado el tratamiento, me tuvo que suspender el proceso por una semana ya que mi cuerpo no lo iba a tolerar, entonces me indicó un medicamento para subir las defensas, era una serie de  tres inyecciones tres días seguidos, y repetir Hemograma (CBC). 

Estas inyecciones ayudaron a poder seguir con el tratamiento. Luego de recibir las siguientes sesiones de quimioterapia,  al día siguiente, también recibía una dosis de estas maravillosas inyecciones, las cuales tenían sus propios efectos secundarios!!

Ya para la segunda sesión de quimioterapias se me comenzó a caer el cabello aunque tenia la cabeza rapada los pocos vellidos se cayeron, cejas, pestañas, todo!!

Entre la mezcla de quimios e inyecciones para la defensa, comencé a sentir fuertes dolores de espalda alta, era como si usara una camisa bien bien apretada, aunque podía respirar, sentía que me faltaba el aire, sangraba por la nariz, y me dolía mucho la cabeza.

Otro de los efectos secundarios super molestos de la quimioterapia era la resequedad en la piel, los pies, las manos, las uñas, super debilitadas, como si fueran de papel, se quiebran mucho, las puntas de los dedos se llenan de pequeñas cortaduras, para mejorarlo usaba aceites humectantes en las manos y pies.

Todo esto se repetía por aproximadamente 10 días después del recibir el coctel de quimios, luego de estos 10 días todo era mas o menos normal, me sentía super bien, llena de energía y sin ningún dolor, aunque podía sentirme cansada bien rápido,  por lo menos podía comer y dormir bien, podía ir al baño sin necesidad de laxantes.

Cuando inicié el tratamiento pesaba aproximadamente 170 libras, con la ansiedad había subido 10, la mayoría de las personas bajan mucho de peso con este tratamiento. Yo las subía, mi doctora me prohibió hacer dietas, aunque si, que comiera lo más saludable posible,  y aunque yo casi no comía, seguía aumentando de peso, he llegado a pesar 220 libras.

Afortunadamente solo tuve 4 sesiones de quimioterapias.  Al terminar,  muchas cosas volvieron a la normalidad, ya a los 30 días de mi última quimio comenzó a crecer mi cabello, un poco diferente a como estaba acostumbrada, pero ya tenia cabello.

Tengo más energía, aunque me fatigo fácilmente, ya puedo comer de todo, pero muchas cosas me causan acidez y las evito.

La piel ya está más normal aunque las uñas siguen bien débiles. Y el sobrepeso, bueno eso será otra historia.

Adiós Melena Dorada

Una de las cosas que me habían advertido, antes  de los tratamientos de quimioterapias, sobre el efecto secundario que más dolía,  era perder el cabello.

Y no solo porque físicamente duela, sino porque te enfrenta a una realidad a la que, por mas que quieras, nunca vas a estar preparada. Te toca tu fibra mas profunda y vulnerable. Tu autoestima.

Yo lo tome de la mejor manera, un mes antes de mi cirugía me corté el cabello bien cortito, unos días antes de mi cumpleaños, y así me iba preparando, quizás acostumbrando, y ya, justo el fin de semana antes de la primera quimioterapia,  mi esposo me afeito la cabeza.

Pusimos música alegre, fuimos poco a poco bajando todo el cabello, con calma, sin prisa, sin miedo, al contrario, fue un momento muy especial.  La cabeza se sentía suave y tibia,  realmente muy cómodo, cuando me vi,  hasta me gustó, se veía chic.

Pero cuando el pelo se cae,  por producto de las quimioterapias,  el cuero cabelludo te duele y la imagen que se produce es muy diferente.  Al pasar los días y los medicamentos iban haciendo efecto,  la cabeza chic se convirtió en una cabeza pelona, hinchada, sin cejas, ni pestañas.

Me miraba  en el espejo y no me reconocía, era otra persona.

Al principio fue bien difícil acostumbrarme, mas bien aceptarme con esta nueva imagen, aprender a dibujar las cejas, sin el patrón de los vellidos, fue todo un proceso, intenté plantillas, modelados, esponjas, sombras, ni me acuerdo.

Intenté también algunas pelucas,  pero no conseguí ninguna que me gustara, no se parecían a mí. Usé gorros, sombreros, turbantes, pañoletas,  hasta un día,  que me cansé y decidí aceptar mi realidad, no sería por mucho tiempo, el cabello crecerá y mientras mas pronto lo acepte mejor.

En ese momento me sentí liberada, salía a la calle, bueno solo podía salir al hospital, y notaba como la gente se volteaba a mirarme, y no me importaba, con un par de aretes y collares y me sentía la mujer mas hermosa del mundo. Sentía que había ganado otra batalla!!!!

De cocteles y algo más

Afortunadamente la cirugía fue en el lado izquierdo, estoy acostumbrada a dormir del lado derecho, esa primera noche fue un poco incómoda, pero estaba tan medicada que no sentí mucho dolor.

Los días siguientes fueron de mucho cuidado de la herida que no podía destapar hasta pasadas 48 horas,  luego de ese tiempo al descubrirla, lo que vi no fué muy satisfactorio, mi cirugía fue bien conservadora, así que afortunadamente no sufrí amputación alguna, aunque sabía que estaba todavía hinchada y lo que se veía a través de los esparadrapos no era muy bonito, estaba viendo mi herida de salvación, la herida que iniciaba mi camino de sanidad. 

Para sentirme más cómoda solo usaba sostén deportivo, porque me daban un soporte sin apretar, los usaba hasta para dormir.

A la semana siguiente tenía cita con el cirujano que revisó la evolución de la herida y retiró el único punto visible, me explicó que durante la cirugía, extrajo un poco mas de la masa objetivo y también extrajeron algunos 4 o 5 nódulos centinelas adicionales que se habían enviado para biopsia, este resultado nos diría exactamente el daño de la lesión.

Afortunadamente estos resultados fueron muy esperanzadores los bordes de la masa extraída no tenia rastros de lesión y los nódulos extraídos estaban limpios ósea que el cáncer no se había propagado a ningún otro lugar y había sido extirpado por completo. Gracias a Dios!!!

Ahora a esperar por la evaluación de estos resultados con la oncóloga

Durante la cita con la oncóloga y luego de ver los resultados, me indicó que llevaríamos el proceso paso a paso, que debemos ser bien agresivos igual que el tipo de cáncer al que nos estamos enfrentando. Aunque el tumor fue eliminado por completo, siempre quedan células sueltas que pudieran volver a crecer y reproducir mucho más rápido que la primera vez.

Lo primero serían 4 sesiones de quimioterapia, “la colorá”,  es un coctel de tres medicamentos: Taxotere, Carboplatin y Herceptin, estas sesiones se recibirán con un intérvalo de 21 días entre una y otra, con excepción del Herceptin, que lo recibiré semanalmente, este medicamento ataca especialmente la proteína Her2 que genera el cáncer, al final del tratamiento sería evaluada nuevamente para determinar los próximos procesos.

Ahora mismo lo que manda es la inserción de un portal intravenoso, que  servirá para suministrarme los medicamentos necesarios sin lastimar mis venas.

Me reuní con el cirujano nuevamente y me explicó con detalles lo de la nueva cirugía, es un procedimiento ambulatorio y que no requeriría anestesia general, a travez de una pequeña incisión por debajo de la clavícula introducen un catéter que conecta directamente a una de las venas principales, esto quedaría de manera subcutánea, no se ve, aunque la puedo sentir si la toco. Hay que hacerlo cuanto antes para comenzar con el tratamiento.

Aunque el proceso de cirugía fue muy similar al anterior, esta fue mas “sociable”, tanto el cirujano como el anestesiólogo estuvieron a mi lado todo el tiempo durante la preparación, y hasta haciendo chistes, este procedimiento realmente fue mas sencillo, ya no estaba tan nerviosa,  pude estar despierta la mayor parte del tiempo, y aunque tuve que pasar por el proceso de recuperación, todo fué mas sencillo y rápido, ya al medio día salía para mi casa. Ya la semana siguiente comenzaban las terapias.

Las primera terapia mi esposo me acompañó, pero no podía entrar conmigo al lugar para terapias, por asuntos del Covid.

Eran aproximadamente las 9:00 am. Me recibió una enfermera que me llevo a un pequeño cuartito, un sillón mas o menos cómodo, hacía mucho frio, ya me lo habían advertido, para que llevara una manta y meriendas, el día sería largo.

Entonces me comenzaron a preparar, a travez del catéter intravenoso me insertaron una aguja tipo mariposa para los sueros y comenzaron a desfilar los medicamentos: un par de pastillas de Acetaminofén, un medicamento para la alergia, uno para las inflamaciones, un medicamento para las nauseas, un medicamento para diarreas y los tres mágicos de quimioterapia: Taxotere, Carpolaxtin, y Herceptin. Todo este proceso tardó aproximadamente unas 6 horas y aunque me sentía super bien cuando salí del hospital, las cosas rápidamente cambiaron al otro día.

Declarando guerra

No se cual de las dos palabras es mas dura, cáncer o quimioterapia, sientes un nudo en la garganta que aprieta desde la boca hasta el estomago y todos los intestinos, sientes que no respiras, no escuchas, no hablas, es peor que todos los miedos juntos y con frio y calor al mismo tiempo, es como verte en medio del torbellino sin fin, donde eres eje y movimiento al mismo tiempo, es una pesadilla de la que quieres despertar y no puedes.

Llegó el día de la cita con la oncóloga, terminó viéndome una doctora, con la que me sentí muy cómoda, ella vio toda la información que yo llevaba, revisó la patología y aunque determinó que si necesitaba el tratamiento,  por lo agresivo de la naturaleza del cáncer que tenía, decidió hacer otros exámenes y laboratorios, orientados a ver si tenia metástasis, o si había algún otro órgano involucrado, ademas de los exámenes regulares antes de comenzar el tratamiento de quimioterapia.

Fueron muchos días de oración,  tratando de entender todo lo que estaba sucediendo con mi cuerpo, aceptación, y fortaleza para enfrentar lo que viniera sea lo que sea, había decidido que esto no me iba a vencer

Dias pasaron y poco a poco fueron llegando los resultados, también llegaron los resultados de las biopsia que hizo la ginecóloga.

Al comparar la data nueva con la existente, los doctores determinaron un cambio en el procedimiento, increíblemente y para suerte mía, todos los resultados indicaban que aunque seguía siendo muy agresivo, era mucho mas pequeño de lo que inicialmente se encontró, en lugar de comenzar con la quimioterapia, se realizaría la cirugía primero y luego las terapias.

En mis casi 53 años solamente había visto la sala de cirugía para traer al mundo mis dos hijos, luego de eso y gracias a Dios nunca había ido ni siquiera a sala de emergencias.

Mas laboratorios,  mas pruebas, este tipo de cirugía era muy particular, ademas de extraer la parte afectada  también tenían que extraer unos nódulos centinelas del área de la axila, estos son los que indican si el cáncer se ha regado o ha comenzado a migrar a otras partes del cuerpo.

Para poder realizar todo esto, primero tienen que poner un contraste especial directamente en el seno afectado, que le indicará al cirujano cuales son los nódulos centinelas que debe extraer, luego y con ayuda de una aguja especial el cirujano ubica a travez de una mamografía donde exactamente está el tumor a extirpar.

Realizado todo esto, el próximo paso es ir a sala de operaciones.  Me indican que debo ir al tercer piso, y presentarme con la recepcionista. Esperamos aproximadamente unos 15 ó 20 minutos y ya era mi turno, me recibe una enfermera que me lleva a un pequeño cuartito donde debo cambiar mi ropa por una batita de papel, abierta atrás, sin mas nada, me ubican en una camilla, donde comienza todo el proceso, para mi todo es nuevo, me cubren con una sábana, pero yo temblaba del frio, la enfermera me dijo no es frio lo que tienes, es que estas muy nerviosa, y me busco otra sábana, quizás pensando que con eso me iba a calmar.

Me pusieron un suero, me tomaron los vitales, una inyección para evitar coágulos y ya todo fue muy rápido, me fueron a buscar entre tres enfermeras me llevaron a la sala de cirugía, sentía como mucha conmoción, miedo creo mejor, recuerdo que me encomendé a Dios nuevamente y lo último que recuerdo de ese lugar fue que me preguntaron mi nombre, fecha de nacimiento y de que me operaban,  me imagino que era para entretenerme en lo que me dormían.

Desperté en el área de recuperación, tenia muchos cables conectados y hasta oxigeno, estaba medio mareada y la garganta me molestaba, pero estaba muy cómoda,  me tenían cubierta con una cálida manta plástica llena de aire caliente, cuando se aseguraron que había despertado completamente, me dijeron: mamita ya te vas, ya pasó todo. Recuerdo que pregunte la hora y ya eran las 3:00 pm.

Una enfermera busco mi ropa y me ayudo a vestir, espere por la escolta que me llevaría fuera del hospital, en la puerta me esperaban mi esposo y mi hija para llevarme a casa.

La primera parte de la guerra estaba terminada, este cáncer no me va a vencer, se metió con la persona equivocada.